Las principales actuaciones incluyen la gestión de albergues para personas evacuadas, el traslado de población vulnerable a lugares seguros, el avituallamiento y reparto de agua potable, así como la atención sanitaria y psicosocial, y el envío preventivo de material de emergencia, como camas, mantas y kits de higiene, para garantizar una atención adecuada ante la evolución de los incendios.