Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 han afectado gravemente el centro y oeste de Venezuela, impactando especialmente a los estados de Caracas, Carabobo, La Guaira, Aragua, Miranda, Yaracuy y Trujillo. Los sismos han provocado una destrucción generalizada de viviendas e infraestructuras, así como interrupciones en el suministro eléctrico, las comunicaciones y otros servicios básicos.
La emergencia se agrava porque los terremotos ocurrieron al final del día, cuando muchas personas regresaban a sus hogares, aumentando el número de personas atrapadas entre los escombros. Miles de familias permanecen al aire libre por temor a nuevas réplicas.
La infancia es uno de los colectivos más afectados. Muchos niños y niñas han perdido sus hogares, han sido separados de sus familias o están expuestos a mayores riesgos de violencia, explotación y afectaciones psicológicas.
Sabemos que en las primeras horas tras el terremoto es fundamental garantizar:
Refugio seguro para las familias desplazadas
Acceso a agua potable y alimentos
Suministros básicos de emergencia
Atención médica y apoyo psicosocial para la infancia
Actuar con rapidez es clave para proteger a los niños y niñas y evitar que el impacto de la emergencia tenga consecuencias a largo plazo.
Con pequeñas aportaciones ya es posible generar un impacto inmediato:
30 € ayudan a reducir los riesgos más inmediatos proporcionando alimentos, agua potable y condiciones mínimas de higiene en los primeros días.
60 € permiten cubrir necesidades básicas de supervivencia, como alimentación y refugio temporal durante las semanas posteriores al terremoto.
100 € contribuyen a proteger a los niños y niñas frente a riesgos mayores, ofreciendo nutrición, atención básica y entornos seguros durante el primer mes.
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